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La trucha arcoíris (Oncorhynchus mykiss) es un pez eurihalino de agua dulce y de mar de la familia de los salmónidos, distribuido de forma nativa por el norte del océano Pacífico, desde Japón pasando por el mar de Bering hasta la península de Baja California en México, aunque de forma artificial ha sido introducida por el hombre en muchos lugares.

La trucha es un pescado muy cardiosaludable y nutritivo, de sabor suave, bajo en grasa (3%). Es una buena fuente de ácidos grasos omega 3 y considerable de proteínas con elevado valor biológico, apunta la Fundación Española de la Nutrición (FEN). Pertenece al grupo de los pescados azules, ricos en grasas saludables y necesarias para el correcto funcionamiento del organismo. “Al comparar la trucha de río con la trucha marina o reo, desde el punto de vista de la composición nutricional, encontramos que el contenido calórico de una ración media de la primera está casi tres veces por debajo del de la segunda, lo que la hace mucho más adecuada para el consumo en caso de dietas hipocalóricas”, precisa la FEN.

Valor nutricional (por 100 gramos de trucha fresca):

Calorías: 91 kcal

Proteínas: 15,7 g

Hidratos de carbono: 0 g

Fibra: 0 g

Colesterol: 80 g

Potasio: 250 mg

Beneficios y propiedades

Por otro lado, “los aportes en proteínas son algo superiores en el caso de las truchas marinas, mientras que el contenido en vitaminas y minerales es muy similar en ambas especies”, añade la entidad.

La trucha es un pescado rico en selenio, fósforo, potasio o magnesio y vitaminas del grupo B, imprescindibles para que nuestro cuerpo pueda desarrollar sus funciones normalmente, así como para fortalecer músculos y huesos.

Es un alimento adecuado para las mujeres embarazadas, gracias a la presencia de vitamina B12, y las personas diabéticas.

Y conviene destacar que, desde el punto de vista nutricional, la trucha ahumada es más rica en sodio, por lo que las personas hipertensas deben evitarla, además de favorecer la retención de líquidos.

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